Pensamiento del día.

Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio.

Federico García Lorca (1898-1936) Poeta y dramaturgo español.



Dato ortográfico del día.

Es “mb”, nunca “nb” (ambos).

Es “nv”, nunca “mv” (invierno).

Es “mp”, nunca “np” (improvisar).

Es “nr”, no “nrr” (enroque).



sábado, 29 de abril de 2017

-POEMA- PISÉ A MI HERMANO.


Hoy pisé a mi hermano.
Estaba tendido en el asfalto,
Inerte, indefenso.
Tropecé con su cuerpo mientras huía:
balas llovían como lágrimas de pólvora,
como escupitajos de odio,
como gritos de sangre.

Hoy pisé a mi hermano,
resbalé con su alma:
charco de espesa agonía y famélico heroísmo
desbordado como miel fresca en el pavimento.  

Lo pisé,
sentí el crujir de sus dedos, 
espigas de trigo quebradas bajos mis botas.
Caí sobre él,
sobre su cuerpo humillado,
sobre su alma de héroe,
sobre su piel de soldado.
Ojos abiertos ante la sorpresa del último respiro,
labios cerrados ante la promesa de un grito que no logró salir.

Caí.
Caí y me tendí a su lado,
impávido, aterrado, alerta,
último intento de resguardar mis latidos,
de ser omitido por la ráfaga de balas que aullaban mi nombre.
Hoy pisé a mi hermano,
mañana me pisarán a mí.  

Angel Pacheco D'Andrea.
29/04/2017.
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viernes, 28 de abril de 2017

-RELATO- LA CONFERENCIA.

Cuando entró, el auditorio entero calló. Su presencia irradió un halo de respeto y superioridad. Gristi Krostiani se ubicó en el centro del escenario. Una pequeña mesa le dio indicios de donde debía posicionarse. Sobre ella se encontraba una jarra de agua y un vaso de cristal. Junto a estos reposaba el micrófono inalámbrico a través del que propagaría su doctrina durante unos cuarenta y cinco minutos. Lo tomó con determinación, encendió y dio dos pequeños toques para probar que había prendido. Alzó la vista, miró a su impresionable público y empezó la conferencia:

–Está de más una presentación. Todos conocen mi nombre. Saben quién soy y que vengo a hacer aquí. Con un tema tan amplio, discutible y maravilloso como el que trataremos esta tarde, no veo razón para perder tiempo con formalidades. Así que sin ningún preámbulo mayor a esta aclaración, iniciamos: 

«Así como un escritor une letras para formar palabras y crear una obra literaria, en la danza se articulan pasos para desarrollar una secuencia que trae como resultado una coreografía. La literatura es arte, la danza también lo es. Y como todo arte, la danza es expresión –dijo Gristi con aire nostálgico. Desde la última fila se podían sentir sus contundentes y rítmico latidos. Su respiración serena propagaba una atmósfera de inquietante relajación –.

«El arte evoluciona en momentos difíciles –continuó–, y la danza es un perfecto ejemplo de ello. En la historia de la humanidad han ocurrido hechos realmente desastrosos, acciones viles desarrolladas por el hombre que traen funestas consecuencias, la muerte es la más terrible y común de todas. La técnica Butoh, por citar un ejemplo, nació en Japón  en el año 1950 como reacción a la conmoción causada por la segunda guerra mundial, en especial por el bombardeo atómico sobre las ciudades Hiroshima y Nagasaki –explicaba Christi con tanta fluidez como si la edad no hubiera afectado su memoria–. 

«Sin embargo –apartó el micrófono un momento y tosió fuertemente, como si intentara sacar de su garganta litros de espesa miel–,  no solo las situaciones difíciles dan pie a la evolución de un arte, también pueden originarla el hastío e inconformidad de sus practicantes. Un ejemplo claro que todos ustedes, como estudiantes y profesionales de las artes del movimiento deben conocer, es el de la danza contemporánea, surgida a finales del siglo XIX  como reacción a las formas clásicas del ballet.

«No soy bailarina de profesión, sino de corazón. Mi experiencia me ha llevado a comprender que danzar es expresar con el cuerpo lo interiorizado por el hombre, es dejar escapar el alma con técnica y mesura. Soy actriz. Tengo un título universitario y una treintena de películas que lo prueban –el auditorio estalló en risas–, pero mi carrera no me ha impedido amar la danza; al contrario, estudiar actuación me permitió conocerla y hacerla parte clave e indispensable de mi vida.

«Si hay algún actor entre el público, preste mucha atención a lo siguiente –acotó–: cada movimiento del actor debe ser estético, limpio y equilibrado. En la danza encontré la posibilidad de narrar con mi cuerpo. Muchas veces los profesionales de la actuación nos apoyamos en la voz para desarrollar un personaje, dejando en segundo plano la postura corporal, la expresión que cada una de nuestras articulaciones, extremidades, cabellos y pestañas ofrecen, así como la capacidad del cuerpo para decir, contar, reír y llorar.  La danza brinda herramientas de creación, de desplazamientos, reconocimiento y trabajo en el espacio. Estas últimas han sido de gran utilidad en mi carrera actoral, en especial cuando me embarqué en proyectos teatrales.

Cuando la danza te toca, tu cuerpo cambia.: la danza estiliza, mejora la postura. Antes de dedicarme a la actuación era una persona encorvada e inconforme conmigo y con mi cuerpo. Mi elasticidad era prácticamente nula y la torpeza,el  desequilibrio y la desconcentración eran tres de mis principales características. Actualmente, aun cuando los años han pasado sin clemencia, gran parte de mi cuerpo sigue manteniendo la agilidad, el equilibrio y elasticidad que el trabajo físico de la actuación y la danza me ofrecieron como frutos. –Tosió nuevamente. Esta vez no llegó a separar el micrófono a tiempo y el sonido áspero y desagradable de su garganta se reprodujo en cada corneta del auditorio–. La danza también ha sido cómplice y partícipe de mis fiestas. El danzar se encuentra en la cotidianidad de la humanidad. Toda cultura, país, etnia o grupo desarrolla un baile o danza característica de acuerdo a sus costumbres y estilo de vida. El conocer y practicar la danza me dio la oportunidad de disfrutar en las reuniones familiares, celebraciones, espectáculos, recepciones… La danza se disfruta, se vive y se siente.

Gristi notó que una lágrima se deslizaba por su arrugada mejilla. Observó la hora en su reloj de pulsera y exclamó:

-¡Pero miren la hora! Me he pasado de lo estipulado, ya me toca tomar una siesta, a esta edad no estoy para estos trotes. Un placer compartir con ustedes, queridos. –hizo amago de retirarse, sin embargo, una voz entre las primeras filas del público le hizo retroceder–:

-Señora Gristi, una pregunta. ¿Luego de su accidente y la consecuencias que trajo para su carrera y su vida, como hizo para acostumbrarse a no poder bailar nunca más?

Gristi le miró con ternura y melancolía mientras avanzaba en su silla de ruedas. Tosió un poco, solo para aclarar la garganta, y encendiendo nuevamente el micrófono respondió:


-Mis pies ya no pueden danzar, pero mi alma sigue bailando con cada latido. 

Angel Pacheco D'Andrea.
28/04/2017.
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jueves, 27 de abril de 2017

-RESEÑA LITERARIA- LAS TRIBULACIONES DE UN CENSOR ANTIPLAGIOS, DE MARIO MORENZA.

“Las Tribulaciones de un censor antiplagios” es el cuento ganador de la edición número 71 del concurso de cuentos del diario El Nacional, premiación en la que se reconoce lo mejor de la producción cuentística venezolana. Su autor, Mario Morenza, escritor venezolano oriundo de la ciudad capital, es magister en Literatura Venezolana egresado de la UCV, casa de estudios en la que se desempeña como docente e investigador. Morenza ha sido reconocido con menciones honoríficas en diversos concursos literarios nacionales y varios de sus textos de narrativa breve han sido seleccionados para aparecer en numerosas antologías a nivel nacional e internacional.
El cuento se centra en la vida de Mario, un censor antiplagios que trabaja para el gobierno nacional y cuya labor es detectar los libros cuyos autores han incurrido en el delito de copiar a otros. A medida que cuenta aspectos de su vida, Mario narra los sucesos ocurridos en Venezuela después de que un escritor ganara las elecciones presidenciales y estableciera en el país un régimen autoritario en el que la lectura fue impuesta como una obligación nacional y los delitos relacionados con el plagio, las faltas ortográficas y el incumplimiento de normas de lectura fueran penados severamente. Aunado a esto, el repentino regreso de su ex novia –acompañada de un niño que ésta le asegura es su hijo– marca un giro en la historia donde la convivencia con el pequeño niño le llevará a darse cuenta de que él, censor antiplagios de profesión, fue vilmente plagiado y engañado por su ex pareja. 

               A pesar de la ironía y la acidez con que el autor narra algunos hechos, el cuento no deja de parecer una crítica a diversos aspectos envilecidos de la sociedad: en primer lugar al plagio como usurpación de contenido privado de un autor; en segundo lugar son reprochados la corrupción, el enriquecimiento ilícito,  el abandono de los hijos y de la familia, el engaño, el abuso del poder y la mediocridad. La narración tiene una carga política y social que, aunadas a las explicitas descripciones geográficas de Venezuela, que el autor refiere a través del narrador, conecta directamente con las crisis económicas y políticas que el país ha padecido en el transcurrir de su historia.

En “Las tribulaciones de un censor antiplagios”, Morenza introdujo de manera excepcional una crítica a los sistemas políticos dictatoriales, reflejando como el poder, las ideologías políticas y la necesidad de imponer el pensar individual sobre el colectivo pueden desviar la ética de un gobernante, a pesar de que este sea el más culto de los humanistas.

Angel Pacheco D’Andrea.
27/04/2017.
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-POEMA- EXTRAÑAMENTE AZUL.

Inesperado, extrañamente azul,
Cilindro de palabras aprendidas,
Esquema perfectamente trastocado.
Agujero cósmico con olor a penumbra
Y sabor a estrella apagada.
Un gran dedal dislocado
Oculta la calvicie de su sonrisa. 

Angel Pacheco D'Andrea. 
27/04/2017.
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domingo, 23 de abril de 2017

-ENSAYO- CAVILACIONES SOBRE “EL ESPACIO VACÍO” DE PETER BROOK.

¿Sabe por qué triunfa el teatro, por qué ha vuelto la gente al teatro?
Porque el teatro no trata de nada en concreto.
Trata de la vida. Es la vida.
-Peter Brook-


En mis inicios actorales, cuando pertenecí a un grupo teatral en mi ciudad natal, mucho antes de iniciarme universitariamente en el arte de la interpretación, pensaba que un teatro sin escenografía era absurdo, simple y vacío. En mi neonato pensamiento como artista no cabía la idea de que podía existir un espacio vacío en el escenario; más aún, pensaba que para que un personaje fuese exitoso debía estar repleto de la parafernalia correspondiente: vestuario, utilería, maquillaje, peinado y un toque de exageración y comedia barata.

Por mi bien, es importante dejar claro que todas estas frivolidades no eran culpa directa del grupo al que pertenecí, eran mías, creencias vagas alimentadas por fundamentos vagos, basados en mis vagas experiencias con el arte interpretativo en aquel entonces. Cabe aquí otra aclaración: no estoy juzgando mi primitivo pensamiento artístico, es normal que al iniciar en una disciplina prácticamente desconocida se tengan solo impresiones superficiales generadas por la referencias más cercanas,  en mi caso: las telenovelas, el cine comercial y unas cuantas representaciones teatrales en las que tuve la oportunidad de participar durante la primaria y el liceo.

Aunque en la actualidad sigo sintiéndome atraído por una pieza con magnánima escenografía, desbordante utilería, impactantes vestuarios y maquillajes camaleónicos, mi pensamiento se ha modificado por la experiencia, la lectura y la práctica. Hoy en día, veo estos como elementos como refuerzos que sirven de “postre” para el actor y el espectador. El verdadero alimento, el plato fuerte y principal es la interpretación, en ella se encuentran todos los nutrientes, lo demás son solo azúcares, grasas y aderezos.


Justamente lo anterior es presentado por el director británico Peter Brook en que es su libro más conocido: “El espacio vacío” (1968). Pero esta obra magistral de la teoría teatral contemporánea no trata solo en sus líneas la idea de un teatro libre de escenografía e indumentaria, el “Espacio Vacío” va  más allá, internándose en las coyunturas del teatro moderno, indagando en la experiencia del actor, la percepción del público y la más idónea forma de representación teatral según Brook, quién es considerado el pionero en el Teatro Experimental británico.

Peter Brook (1968) da inicio a su libro con la siguiente frase: “Puedo tomar cualquier espacio vacío y llamarlo un escenario desnudo. Un hombre camina por este espacio vacío mientras otro le observa, y esto es todo lo que se necesita para realizar un acto teatral” (p. 1). Con esta frase, Brook hace alusión a la teatralidad, acto que “…implica un sujeto que mira y un objeto mirado y supone que el objeto - lo mirado- es concebido como ficción por el sujeto mirante -el espectador-. Es un fenómeno en un acto de representación, se requiere, no sólo del sujeto espectador, sino que este sujeto entienda el objeto mirado como ficción, representación (Féral en Domínguez, p. 1).

Lo elemental en una representación es la presencia del actor y del público, lo demás es solo un complemento, es por ello que un buen director debe centrarse principalmente en la actuación y luego en la producción. De igual manera el actor, debe ocuparse de su interpretación, la imagen física es el  valor agregado.

Didácticamente, Brook divide el contenido del libro en cuatro partes que, si bien trata cada una  distintos aspectos del teatro, en el trascurrir de la lectura todas se relacionan entre sí. La primera de ella es llamada por Brook El teatro mortal. Particularmente, cuando ´leí esta frase la relacioné directamente con el teatro efímero; sin embargo, al internarme en el capítulo me percaté de que se refería al “mal teatro”, al teatro comercial, aquel que trabaja con magníficas escenografías y una gran producción con la única finalidad de abarrotar la taquilla.

En este punto inserto mi opinión al respecto: Todo teatro que obtenga beneficio económico por su representación merece ser llamado teatro comercial. Pero no todo teatro comercial es llamado “buen teatro”. La diferencia radica en que el mal teatro comercial utiliza todo su esfuerzo en producir una pieza que venda, mientras que el buen teatro produce buenas piezas, con buenas actuaciones y un gran contenido conceptual, un “algo” que debe decirse. Estas últimas producen dinero por su éxito en el contenido,  no en la forma, o al menos ésta última  pasa a jugar un segundo plano.

Respecto al teatro mortal, Brook señala que cada día son menos los espectadores conocedores de teatro que asisten a estas producciones, ya que no van más allá de las grandes escenografías y efectos audiovisuales, que ya han cansado al público. Todo tiene un límite, un punto de quiebre, y en el arte esto se ha hecho evidente con los movimientos artísticos a lo largo de la historia, siempre contestatarios a la corriente anterior, buscando la renovación. Así mismo, a mi parecer, está ocurriendo con el teatro: las grandes producciones ya no ofrecen al público nada nuevo, no le sorprenden.  Los espectadores se encuentran a la expectativa de un nuevo teatro, quizá más íntimo, con más contenido que imagen, que les haga reflexionar y pensar al salir de la función y no solo les divierta o aturda con efectos visuales que no les dejan más que una buena imagen.

Como segundo capítulo del libro, Brook discurre en la explicación de lo que él llama Teatro sagrado, teatro donde lo “invisible se hace visible”. En este apartado, Peter Brook reflexiona sobre la necesidad de decir “algo”, de comunicar público un contenido.
Considero que ese “hacer visible lo invisible” de refiere a transmitir al público lo que se quiere decir sin recurrir a los lugares comunes, lo elemental, lo que está a simple vista, lo básico. El actor tiene la difícil tarea de hacer creer al público lo que no es; de mentir con tal descaro que haga ver al público lo que no existe, lo invisible.
Para hacer arte es esencial tener algo que decir, y no sólo eso, sino la necesidad de decirlo, de otra manera, solo se estaría haciendo simple entretenimiento. El teatro sagrado es aquel que encara la vida desde la realidad y le hace ver al público lo que le es imposible ver o lo que no ha querido ver.

El tercer capítulo del libro es titulado el Teatro tosco. Brook la cataloga como el “teatro popular”, el que se hace en lugares no convencionales, teatro que, al estar más cercano al público es, según Brook, el teatro que salva una época.

Esta tipo de teatro es más directo, impactante, tajante, encuentra sus temas en lo cotidiano, lo presente, lo más próximo a la realidad actual del hombre. De acuerdo a sus características, se me es fácil relacionar el teatro tosco con las tendencias contemporáneas (happening, performance, deformance, instal’acción…) que buscan interpelar al público con mayor cercanía, sirviéndose para ello de los temas más actuales, la proximidad física con el espectador, la rebeldía, la sorpresa, la crítica directa, intentando convencer al espectador que lo que ve realmente ocurre, y no solo en la representación, sino en la cotidianidad de sus vidas.

Por último, Brook se refiere a un Teatro inmediato. Este tipo de teatro rechaza la impostura, busca la sencillez, la verdad. En este capítulo, Brook cavila, entre muchas otras cosas, sobre la influencia de la escenografía, el vestuario y la utilería en interpretación del actor y, en consecuencia, en el resultado de la pieza teatral.

Peter Brook presenta al ensayo como la vía para conseguir una buena interpretación. Señala que un actor debe ir a cada ensayo “limpio”, libre de imposturas o acciones preconcebidas. Cada ensayo es una búsqueda y de él deben registrarse mental y corporalmente lo que sirva para enriquecer el personaje y al actor como intérprete.

“El espacio vacío” es un libro que lleva a reflexionar sobre el papel que juega el teatro en la sociedad; el nivel de entrega, dedicación y esfuerzo de los actores, directores y demás profesionales del teatro para con su público y su compromiso como comunicadores.

Peter Brook abre los ojos a los actores que aún no han caído en cuenta de la dificultad de su arte. “El espacio vacío” es un llamado de atención a esos intérpretes que no ven más allá de la forma, la fama y la postura, dejando olvidado lo esencial: la verdad en la interpretación.

Angel Pacheco D'Andrea.
23/04/17

Referencias.

Brook, P. (1968) El espacio vacío. Recuperado de: [https://aulademusicamartinsarmiento.files.wordpress.com/2012/09/brook.pdf]

Domínguez, M. (s.f.) La teatralidad en nuestras culturas aborígenes. Recuperado de: [http://dramateatro.fundacite.arg.gov.ve/ensayos/n_0004/la_teatralidad_en_nuestras_culturas.htm]

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-POEMA- A UN GUARDIA NAZI-ONAL.

Yo confiaba en ti,
en tu valentía y en tu arroje,
en tu porte de héroe,
en tu seguridad.

Yo confiaba en ti,
en tu promesa,
en tu compromiso conmigo y con mis hermanos,
en tu patriotismo, en tu humanidad.
Confié en tu humanidad.

Yo confiaba en tus valores,
en tu preparación y en tu crianza,
parecida a la mía.
Confié. 
Confié porque supuse que estaba seguro,
protegido, en buenas manos.
confié porque tenemos la misma sangre,
compartimos el mismo himno, la misma bandera.
Confié en ti porque juraste protegerme.

Confié porque prometiste usar tu escudo para resguardarme del enemigo,
no para hacerme uno de ellos.
confié porque tus balas me salvarían del mal,
ahora muero por un disparo de tu mano.

Confié sin pensar en traición.
Confié esperando fidelidad.
Ese fue mi error,
confié,
y ahora estoy muriendo.

Angel Pacheco D'Andrea. 
23/04/17  
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-RELATO- INSTRUCCIONES PARA TOMAR AGUA.

Para nadie es un secreto que tomar agua es considerada la acción más desagradable, incluso repugnante, que el hombre se ve obligado a realizar. Ha llegado a compararse con la pesadilla que supone respirar, pero este acto no ocasiona tanta repulsión como para ser rebajado a tan indigna categoría. El siguiente manual de instrucciones va dirigido al género humano, paciente diario de este mal necesario.

La primera recomendación es no proponerse ingerir el líquido. Su propio cuerpo le indicará el momento. Solo espere recibir el mensaje, que se iniciará en la garganta y culminará en la resequedad de su boca. Se aconseja retardar el acto hasta sentir la aridez y aspereza de un desierto en pleno verano. Es en este punto donde deberá tomar la primera decisión: elegir la temperatura del líquido en cuestión. Lo más conveniente es beberla templada, ya que mitiga con mayor rapidez la sed y hacen más tolerable el proceso.

Servida el agua, cierre sus ojos y acerque el borde del vaso a sus labios. El irremediable hecho está por ocurrir; pero no se sobresalte, el suplicio solo durará unos segundos. Respire profundamente, como si quisiera almacenar dentro de sus dos pequeños pulmones todo el oxígeno de la selva amazónica. Eleve el vaso hasta sentir que el detestable líquido entra en contacto con su boca. En este momento sentirá náuseas y su piel se erizará. En algunos casos puede llegar a nublarse la vista; no se preocupe, es común que suceda. Trague presurosamente y repita el proceso  hasta ingerir todo el líquido.

Para hacer menos desagradable el acto, algunos estudiosos recomiendan imaginar que se está tomando una bebida exquisita, como lejía o ácido clorhídrico.

Este proceso debe realizarse unas ocho veces al día.


NOTA: No se pretende herir susceptibilidades. Las escasas y excéntricas personas que disfruten de este acto, hacer caso omiso al contenido anterior. 

Angel Pacheco D'Andrea.
23/04/17  
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-POEMA- LLANTO TRICOLOR.

Lloro por Venezuela,
Por la democracia perdida,
Por mi voto omitido,
Por mi voz censurada.
Lloro por las noches de hambre y los días de ayuno;
Por la felicidad de pocos frente a la necesidad de muchos.

Lloro.
Hoy lloro de impotencia ante la represión, la humillación, la dictadura.
Lloro por un futuro sesgado, cortado, manipulado… Omitido.
Lloro por la indiferencia, por la conformidad y la ignorancia.
Por los caídos, por los heridos y los injustamente presos.
Lloro por las metas que eran cercanas
Y ahora están distantes, en la lejanía.
Lloro por los hambrientos, por los enfermos, por los sedientos.
Lloro por los niños, por la infancia destruida, por los libros olvidados,
Por la sangre derramada.

Lloro por Venezuela,
Por mi himno, mi bandera.
Lloro mis estrellas.
Lloro por los que callan, por los que temen, por los que sufren en silencio.
Lloro por los que lloran.

Hoy lloro, y espero ser escuchado.


Angel Pacheco D'Andrea.
23/04/17  
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sábado, 15 de abril de 2017

-ENSAYO- LA IMPORTANCIA DE LA FIGURA INFANTIL EN LA PIEZA TEATRAL "MACBETH".

La inocencia de un infante es el mayor obstáculo para un tirano. Desde un posible “rey de reyes” judío hasta la profecía de tres ancianas brujas, la historia de la humanidad ha demostrado a través de la literatura que la amenaza de perder el trono codiciado entre las puras y nobles manos de un niño desatan en un opresor los más terribles propósitos.

Los hijos y la figura infantil juegan un papel preponderante en la trama de Macbeth. Desde el primer encuentro con las brujas es presentada la imposibilidad del matrimonio Macbeth para lograr descendencia. Paralelo a esto, las ancianas anuncian el futuro de Baquo como padre de reyes. Esta profecía hace florecer en Macbeth un germen de rivalidad que más adelante se transformaría en la espiga que urdiría los planes de muerte contra su más fiel amigo. 

La ausencia de herederos en el matrimonio Macbeth se hace presente de manera implícita en el accionar de la pareja. Que el vientre de Lady Macbeth no haya sido fecundado por la sangre de su marido no fue escrito por casualidad. Si ésta hubiese arrullado entre sus brazo a un niño, la historia habría sido otra. La felicidad producida en ella y en el señor de Glamis por el nacimiento de un hijo posiblemente se habría apropiado del lugar ocupado por el deseo impuro de un trono no correspondido.

Los hijos son la descendencia, y en las monarquías representan la continuidad en el poder, la permanecía de un linaje en el trono, el honor de un padre heredado en la sangre. Esto puede reflejarse en la decisión que toma el Rey Duncan al nombrar como sucesor al trono a su hijo Malcom; medida obvia para cualquiera que conozca el sistema de sucesión en una monarquía, pero para Macbeth, quién había recibido una sentencia de poder por parte de las brujas, el decreto del rey le resultó indignante. De esta manera, puede evidenciarse el papel que juegan los hijos de Duncan en la trama de Macbeth: suscitar la envidia y los celos del Señor de Glamis, sentimiento que le lleva  a  asesinar a su propio primo, el Rey de Escocia.

Este primer homicidio fue el punto de partida que transformó a Macbeth en un asesino y poco tiempo después en un despiadado infanticida. Posterior al magnicidio, Macbeth desarrolló una mente criminal obstruida por el ansia de poder que le llevó a ordenar el asesinato de su amigo Banquo y de su pequeño hijo Fleance. Esta criatura inocente era la representación de una profecía que obstaculizaba la permanencia en la corona del codicioso Macbeth y su muerte fue vista como la salida más fácil: si el único hijo de Baquo moría, el vaticinio de las brujas sobre la descendencia monárquica que éste dejaría no tendría base alguna. Sin embargo, Macbeth no contaba con la avidez del pequeño niño, quien huyó sin rumbo la noche en que presenció el cruel asesinato de su padre.

La huida de Fleance originó un resentimiento en Macbeth hacia los infantes, teoría que se prueba escenas después, cuando el tirano ordena el asesinato de los hijos de Macduff. Este accionar de Macbeth no es una decisión irreflexiva, va más allá de un simple capricho. Sabiendo que Macduff abandonó a su familia para traicionarlo y aliarse  al ejército inglés liderado por Malcom, hijo del difunto Rey Duncan y verdadero heredero del trono, Macbeth, conociendo la importancia de un hijo para su  padre, ve en las criaturas la posibilidad de una reprimenda cruel e inhumana. Este infanticidio es un hecho crucial en la historia, ya que propicia la determinación absoluta en Macduff de cobrar venganza con la sangre de Macbeth.

Paradójicamente, luego de tramar los actos más crueles para evitar que un niño o los hijos del rey le despojasen del trono inmerecido, Macbeth termina asesinado por la pieza central de la profecía de las brujas: un hombre apartado del vientre de su madre antes de nacer. Un hombre que fue niño.  

Angel Pacheco D'Andrea.
15/04/17
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-RESEÑA- "CONSIDERACIONES TEMPORALES Y TERMINOLÓGICAS SOBRE EL ARTE MODERNO" DE IÑIGO SARRIUGARTE.


Profesor, investigador e historiador del arte, Iñigo Sarriugarte presenta en el artículo Consideraciones Temporales en torno al arte moderno un breve recuento sobre el proceso de instauración de la historia del arte como disciplina, el desarrollo del arte moderno y su transición hasta la posmodernidad.   

Sarriugarte dedica las primeras cuatro páginas de su artículo al establecimiento de un marco conceptual sobre la Historia del Arte, disciplina a la que considera científica y humanística. En este apartado, el teórico presenta su definición propia de la disciplina y la apoya con citas de autores como Vicenç Furió y  Gonzalo Borrás Gualis. Seguidamente, descompone el término historia del arte para definir las palabras que le conforman y de esta forma ofrecer una más compleja y amplia concepción de su alcance conceptual.  Para lo anterior, también se sirve de varias citas textuales.

Seguidamente, establece diferencias entre la Historia y la Historia del Arte, donde la necesidad de actualización constante, el análisis de la obra de arte y el juicio crítico son las principales características que separan la Historia del Arte de la Historia en general. En los párrafos siguientes, el autor hace mención de las disciplinas a las que la Historia del Arte recurre para completar su labor y ampliar las posibilidades de estudio de la obra de arte.

En el siguiente apartado del texto, Sarriugarte presenta a la Historia del Arte como una disciplina humanista con una incipiente autonomía desde sus orígenes, independencia que fue aumentando con el transcurrir del tiempo hasta llegar a formalizarse en el siglo XVIII con Winckelmann.

Luego de tan nutrida introducción sobre la definición, el origen y desarrollo de la Historia del Arte y considerando los siglos XIX y XIX como los períodos más amplios y productivos de toda la historia del arte, Sarriugarte se centra en el tema central de artículo: las diversas concepciones que se manejan sobre el arte moderno y la delimitación temporal que establecen diversos autores sobre esta trascendental época del arte universal.

En las líneas siguientes, el autor hace mención de las distintas ubicaciones temporales del arte moderno según diversos investigadores: unos afirman que la época moderna del arte inició en la mitad del siglo XIX con las críticas de arte de Baudelaire y la obra de Gustave Courbet; Ana María Guasch y J. Sureda establecen el siglo que va de 1874 a 1974 como fecha aproximada del inicio y la conclusión de la época; sin embargo, la mayoría de los investigadores coincide en que el inicio de la época se da con el impresionismo (finales del siglo XIX) y su finalización ocurre entre los años 60 y 70 del siglo XX, dándole paso a la llamada posmodernidad.

Siguiendo con el tema del arte moderno, Sarriugarte expone las diversas circunstancias que dieron origen al arte moderno, así como sus principales temas y aspectos fundamentales. Las vanguardias son un tópico bastante desglosado en el artículo de Sarriugarte, consideradas el eje central del desarrollo del arte moderno y el antecedente directo del arte posmoderno.

Posteriormente, el autor dedica unas cuantas líneas la definición de la obra de arte como centro del estudio de la disciplina y testimonio físico del proceso evolutivo, contestatario e individual del arte universal. Acto seguido, Sarriugarte presenta la relación directa que existe entre la obra y la crítica del arte, asegurando que esta última funciona como un mediador entre el artista, su obra y la sociedad.

Finalmente, el autor dedica las últimas páginas a la definición, las consideraciones generales y el proceso de evolutivo del arte posmoderno, así como la transición entre modernidad y posmodernidad, caracterizada principalmente por el regreso a las vanguardias desde una perspectiva diferente, utilizando para ello el prefijo “neo” en su nombramiento (neoimpresionismo, por ejemplo), y el uso de tecnología, cibernética y electrónica en el proceso de creación y ejecución de la obra de arte.

Para concluir, Sarriugarte sintetiza en un marco temporal las épocas que se circunscriben dentro del llamado Arte Contemporáneo: el Arte Moderno (dentro del cual se ramifican las Vanguardias históricas y la Modernidad Tardía) y el Arte Posmoderno, 

Consideraciones temporales y terminológicas en torno al arte moderno es un artículo de fácil digestión y comprensión. Sin embargo, el autor se sirve de una extensa cantidad de citas dispuestas en el texto a una distancia muy cercana entre una y otra. Debido a esto, su opinión, aportes y percepciones personales se pierden en ocasiones entre tantos autores a los que les da cabida en sus líneas.  Es comprensible que Sarriugarte busca exponer las diversas visiones que se han manejado y que se tienen en la actualidad en relación al concepto de arte moderno y su diferenciación de la posmodernidad. Sin embargo, el autor presenta un panorama general, pero su percepción propia o su inclinación hacia una u otra teoría no quedan establecidas al culminar el artículo.

Es importante resaltar la labor del autor por establecer un marco histórico sobre las diferentes visiones del arte moderno y la ubicación en el espacio histórico-temporal que le asignan diversos estudiosos e investigadores de la materia. De igual manera, es relevante reconocer la amplia labor investigativa de Sarriugarte para presentar de forma sencilla y correctamente estructurada un recorrido sobre el arte moderno y la historia del arte en general.


Referencias.

Pérez, A. (2008) Iñigo Sarriugarte Gómez. Recuperado de: [http://www.euskomedia.org/aunamendi/149932?idi=es]


Sarriugarte, I. (2012) Consideraciones temporales y terminológicas en torno al arte moderno. Razón y palabras, (80), 17. Recuperado de: [www.razonypalabra.org.mx]

Angel Pacheco D'Andrea.
15/04/17 
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-RESEÑA LITERARIA- "LOS POBLADORES" DE CAROLINA LOZADA.

Desde que en el 2005 ganó en Madrid el I Certamen Internacional de Relato Breve “El País Literario” con su cuento “Viejo bar. Viejo tango”, Carolina Lozada, escritora venezolana, no ha dejado de obtener numerosos reconocimientos por su obra literaria. También en el 2005, Lozada obtuvo una mención de honor en el II Concurso de Narrativa Antonio Márquez Salas. En el 2006 se alzó con el Premio Municipal de Narrativa Oswaldo Trejo por su libro de relatos Memorias de Azotea y ese mismo año su libro Historias de mujeres y ciudades obtuvo mención publicación en el I Certamen de Narrativa Salvador Garmendia, hecho que repitió al año siguiente en el mismo certamen con el libro Los cuentos de Natalia. El 2007 también fue un año de reconocimientos para Lozada con el Premio Nacional de Narrativa Solar por su libro Adictos Transeúntes. Cuatro años más tarde, Lozada vuelve a ser reconocida al hacerse acreedora del 3er lugar de la 5ta edición del Premio Policlínica Metropolitana para Jóvenes Autores con su relato “Los muchachos Karamazov” y el Premio Stefania Mosca en la mención crónica por el libro La vida de los mismos.

Nacida en Valera, estado Trujillo y egresada de la Universidad de Los Andes como licenciada en Letras mención lengua y literatura hispanoamericana y venezolana, Lozada ha demostrado que para ser una literata activa a nivel nacional, e incluso internacional, no hace falta vivir en la capital del país. Residenciada en la ciudad de Mérida, Carolina Lozada es investigadora de la Cinemateca Nacional, administradora junto a Luis Moreno Villamediana el blog literario “500 ejemplares” y mantiene activos dos blogs digitales personales: “Tejados sin gatos” y “Cine Fedora”. Por si esto fuera poco, la obra literaria de Carolina Lozada está conformada por cinco libros de narrativa breve: Historias de mujeres y ciudadesMemorias de azoteaLos cuentos de NataliaLa culpa es del porno y El cuarto del loco, y un libro de crónica llamado La vida de los mismos.

Al hablar de Carolina Lozada es imposible no detenerse en “Los pobladores”, relato que la hizo ganadora del concurso de cuentos del diario El Nacional en su edición del 2014 y que se suma a la lista de reconocimientos mencionada en el párrafo primero. Este galardón, que se ha convertido en referencia de la literatura venezolana por ser vehículo para la proyección de jóvenes cuentistas y vitrina de exposición de autores consagrados, contribuyó en gran medida a que Carolina Lozada se posicionara como una de las escritoras venezolanas más reconocidas en la actualidad. 

En “Los pobladores” se narra un suceso que cambió la vida de los habitantes de San Mateo, pueblo turístico que sufrió de un momento a otro el abandono de sus visitantes. El rumor de una supuesta ocupación proveniente de la ciudad empezó a correr entre los pobladores, que  aterrados ante la idea de que el posible mal llegara hasta ellos, permitieron que la paranoia y el miedo se apoderarán de sus mentes, llevándoles a cometer actos dementes y atroces contra sus vecinos, incluso contra sí mismos.

Una de las particularidades de este relato es que la narradora se encuentra dentro de la historia, haciendo las veces de un narrador intradiegético que solo cuenta lo que sabe, la información que maneja. Es por esto   que se justifica que la narradora no conozca el origen  ni la naturaleza de la ocupación que, según los rumores, se aproxima al pueblo. A mi parecer, la elección de este tipo de narrador y no de otro ofrece al lector la posibilidad de involucrarse directamente con la historia al hacerle sentir cercano al personaje que narra, manteniendo la intriga y ofreciéndole una sola versión de los hechos que al ser única, no puede ser refutada.

La crudeza con la que Carolina Lozada narra los delitos cometidos por los habitantes de San Mateo en un intento por sobrevivir ante una ocupación que desconocen, conecta con hecho reales ocurridos en Venezuela y el resto del mundo en tiempos de crisis, represión, aislamiento, abandono e incertidumbre, situaciones que desatan en el ser humano el instinto de supervivencia, llevándole a caer las más bajas acciones. Esta obra maestra de Carolina Lozada es una historia que actúa como espejo para reflejar los límites a los que puede llegar la raza humana al ver en riesgo su existencia ante un peligro desconocido.

Carolina Lozada es, sin duda alguna, una escritora que a pesar de su corta carrera ha sabido abrirse paso en el panorama literario nacional con historias que buscan husmear en el lado oscuro del ser humano y, según palabras de la propia autora, “…encontrar las miserias que tratamos de ocultar”.


Angel Pacheco D’Andrea.
15/04/17
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viernes, 14 de abril de 2017

-ENSAYO- CONSIDERACIONES SOBRE LA "LINGÜÍSTICA GENERAL" DE FERDINAND DE SAUSURE.


Ferdinand de Saussure, lingüista suizo de mediados del siglo XIX y principios del XX, pasó a la historia de la lingüística con su libro Curso de Lingüística General (1916), en el que ofrece, por primera vez, una delimitación del objeto de estudio de esta ciencia que, anteriormente, solo se dedicaba a la normatización y dejaba en segundo plano la descripción y el análisis.

Para Saussure la lingüística tiene un objeto de estudio claro: la lengua, que a su vez se sirve a sí misma como instrumento de análisis; es decir, la lengua se estudia y analiza. Lo anterior guarda relación con la “reflexividad”,  última propiedad del lenguaje propuesta por Hockett (1971) en su Curso de lingüística moderna, donde afirma que “en una lengua es posible comunicarse a cerca de la comunicación misma” (p.  566). Esto puede compararse análogamente con un psicólogo que se sienta en su mismo diván.

El lenguaje es multiforme: es físico porque el hombre lo lleva a cabo con su cuerpo (al escribir, la manos; al hablar, el aparato fonador; en el lenguaje de señas, las extremidades superiores y el rostro);  psíquico porque involucra un proceso cerebral de análisis-emisión –análisis-respuesta, y fisiológico porque es resultado de una necesidad del hombre.

Lenguaje es comunicación y lengua es el sistema utilizado para llevar a cabo el proceso comunicativo. El lenguaje es un sistema heterogéneo: en él conviven y convergen todas las lenguas, con sus diferencias y similitudes. A diferencia del lenguaje, la lengua es homogénea: se basa en acuerdos preestablecidos, cerrados y solo modificables por sus hablantes, es decir, todos sus elementos se unifican y complementan.

La lengua es parte vital del lenguaje y el habla pieza influyente en la lengua; y aquí se vislumbra un dilema: existen grandes diferencias entre lengua y habla, pero el común denominador puede no encontrar divergencia alguna entre ellas.

Tanto lengua como habla son elementos del lenguaje. Sin embargo, la lengua es, técnicamente, un sistema de signos regidos por un conjunto de normas establecidas por un grupo de lingüistas en relación al uso que le da una sociedad a una lengua determinada. Por otro lado, el habla es el uso que un individuo le da a esa la lengua. Ésta es heterogénea, puede variar dependiendo de muchos factores (idioma, espacio geográfico, entorno y clase social, nivel educativo…) En pocas palabras: la lengua es expresión de lo social y el habla de lo individual. Aunque pueda parecer que la lengua tiene mayor importancia que el habla, es importante destacar que esta última es fundamental para que aquella se establezca, ya que el desarrollo y la permanencia de una lengua es producto, en gran medida, de la acción del habla. La lengua establece los signos lingüísticos a utilizar y las normas que los rigen como elementos de un sistema, mientras que el habla es la libertad que tiene cada hablante para organizar dichos signos.

Significar es darle una imagen (acústica, visual, táctil…) a un concepto. Un signo es una representación arbitraria y no guarda relación directa con lo que representa; es un código establecido por convenciones sociales. Un ejemplo de lo anterior es el signo de la paz: éste no ofrece ninguna relación física que le relacione con la utopía de un mundo perfecto, sin embargo, al acordarse que este significado –la paz– sería expresado a través de este significante –un círculo con tres líneas que evocan un avión de guerra observado desde una vista cenital– queda establecido dentro del lenguaje y su uso adquiere significado.

                Al hablar de signo lingüístico, se hace referencia al conjunto de fonemas establecidos arbitrariamente por el hombre que permiten su organización casi ilimitada para la formación de palabras que, de forma impuesta, sirven de significante a un significado (contenido mental que se desea expresar: concepto).

En el estudio de la lingüística, el lingüista  se encuentra en la posibilidad de llevar a cabo dos niveles de investigación: el sincrónico y el diacrónico. El primero de ellos es el sincrónico, aquel en el que se analiza y estudia la lengua en un momento determinado: la lengua como sistema. El estudio diacrónico, a diferencia del anterior, se desplaza en el tiempo: su objetivo es estudiar la evolución de la lengua, su desarrollo desde sus inicios hasta la actualidad  o de un período de tiempo determinado, incluso comparando la evolución temporal de una lengua con otra.

La estructuración de los contenidos en la lengua en está basada en dos ejes: El eje sintagmático y el paradigmático. El primero está fundamentado en el valor de linealidad de la lengua. Esta característica permite comprender que en el sistema lingüístico se ubica un signo detrás del otro: nunca habrán dos significantes al mismo tiempo.  Al igual que Saussure, Charles Hockett (1971) toma en cuenta este aspecto, al que incluye como una propiedad del lenguaje denominada carácter discreto,  función que detalla la capacidad que ofrecen las lenguas de reemplazar un significante por otro sin tener que modificar los aledaños.

Por su parte, en el eje paradigmático se encuentran organizados los conjuntos de palabras pertenecientes a una misma clasificación dentro de la que cumplen una misma función sintáctica, cuyo reemplazo no afecta drásticamente la estructura de la oración. Es decir, el eje sintagmático establece el orden lógico y coherente de la oración, mientras que el paradigmático ofrece un conjunto de posibles palabras a utilizar dentro del esquema establecido. Esto puede compararse con el proceso de vestimenta del ser humano: la camisa va en el torso, el pantalón en las extremidades inferiores y los zapatos en los pies. Puede variar el color de los zapatos, el diseño de la camisa o el largo del pantalón, pero siempre se pondrán en la misma parte del cuerpo.


Referencias.
Saussure, F. (1945) Curso de lingüística general (24ª ed.).  Buenos Aires: Losada.
Hockett, C. (1971) El puesto del hombre en la naturaleza. En Curso de lingüística moderna. (pp. 547-576). Buenos Aires: EUDEBA.

Angel Pacheco D'Andrea.
14/04/17


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