Pensamiento del día.

Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio.

Federico García Lorca (1898-1936) Poeta y dramaturgo español.



Dato ortográfico del día.

Es “mb”, nunca “nb” (ambos).

Es “nv”, nunca “mv” (invierno).

Es “mp”, nunca “np” (improvisar).

Es “nr”, no “nrr” (enroque).



domingo, 23 de abril de 2017

-POEMA- A UN GUARDIA NAZI-ONAL.

Yo confiaba en ti,
en tu valentía y en tu arroje,
en tu porte de héroe,
en tu seguridad.

Yo confiaba en ti,
en tu promesa,
en tu compromiso conmigo y con mis hermanos,
en tu patriotismo, en tu humanidad.
Confié en tu humanidad.

Yo confiaba en tus valores,
en tu preparación y en tu crianza,
parecida a la mía.
Confié. 
Confié porque supuse que estaba seguro,
protegido, en buenas manos.
confié porque tenemos la misma sangre,
compartimos el mismo himno, la misma bandera.
Confié en ti porque juraste protegerme.

Confié porque prometiste usar tu escudo para resguardarme del enemigo,
no para hacerme uno de ellos.
confié porque tus balas me salvarían del mal,
ahora muero por un disparo de tu mano.

Confié sin pensar en traición.
Confié esperando fidelidad.
Ese fue mi error,
confié,
y ahora estoy muriendo.

Angel Pacheco D'Andrea. 
23/04/17  
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-RELATO- INSTRUCCIONES PARA TOMAR AGUA.

Para nadie es un secreto que tomar agua es considerada la acción más desagradable, incluso repugnante, que el hombre se ve obligado a realizar. Ha llegado a compararse con la pesadilla que supone respirar, pero este acto no ocasiona tanta repulsión como para ser rebajado a tan indigna categoría. El siguiente manual de instrucciones va dirigido al género humano, paciente diario de este mal necesario.

La primera recomendación es no proponerse ingerir el líquido. Su propio cuerpo le indicará el momento. Solo espere recibir el mensaje, que se iniciará en la garganta y culminará en la resequedad de su boca. Se aconseja retardar el acto hasta sentir la aridez y aspereza de un desierto en pleno verano. Es en este punto donde deberá tomar la primera decisión: elegir la temperatura del líquido en cuestión. Lo más conveniente es beberla templada, ya que mitiga con mayor rapidez la sed y hacen más tolerable el proceso.

Servida el agua, cierre sus ojos y acerque el borde del vaso a sus labios. El irremediable hecho está por ocurrir; pero no se sobresalte, el suplicio solo durará unos segundos. Respire profundamente, como si quisiera almacenar dentro de sus dos pequeños pulmones todo el oxígeno de la selva amazónica. Eleve el vaso hasta sentir que el detestable líquido entra en contacto con su boca. En este momento sentirá náuseas y su piel se erizará. En algunos casos puede llegar a nublarse la vista; no se preocupe, es común que suceda. Trague presurosamente y repita el proceso  hasta ingerir todo el líquido.

Para hacer menos desagradable el acto, algunos estudiosos recomiendan imaginar que se está tomando una bebida exquisita, como lejía o ácido clorhídrico.

Este proceso debe realizarse unas ocho veces al día.


NOTA: No se pretende herir susceptibilidades. Las escasas y excéntricas personas que disfruten de este acto, hacer caso omiso al contenido anterior. 

Angel Pacheco D'Andrea.
23/04/17  
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-POEMA- LLANTO TRICOLOR.

Lloro por Venezuela,
Por la democracia perdida,
Por mi voto omitido,
Por mi voz censurada.
Lloro por las noches de hambre y los días de ayuno;
Por la felicidad de pocos frente a la necesidad de muchos.

Lloro.
Hoy lloro de impotencia ante la represión, la humillación, la dictadura.
Lloro por un futuro sesgado, cortado, manipulado… Omitido.
Lloro por la indiferencia, por la conformidad y la ignorancia.
Por los caídos, por los heridos y los injustamente presos.
Lloro por las metas que eran cercanas
Y ahora están distantes, en la lejanía.
Lloro por los hambrientos, por los enfermos, por los sedientos.
Lloro por los niños, por la infancia destruida, por los libros olvidados,
Por la sangre derramada.

Lloro por Venezuela,
Por mi himno, mi bandera.
Lloro mis estrellas.
Lloro por los que callan, por los que temen, por los que sufren en silencio.
Lloro por los que lloran.

Hoy lloro, y espero ser escuchado.


Angel Pacheco D'Andrea.
23/04/17  
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sábado, 15 de abril de 2017

-ENSAYO- LA IMPORTANCIA DE LA FIGURA INFANTIL EN LA PIEZA TEATRAL "MACBETH".

La inocencia de un infante es el mayor obstáculo para un tirano. Desde un posible “rey de reyes” judío hasta la profecía de tres ancianas brujas, la historia de la humanidad ha demostrado a través de la literatura que la amenaza de perder el trono codiciado entre las puras y nobles manos de un niño desatan en un opresor los más terribles propósitos.

Los hijos y la figura infantil juegan un papel preponderante en la trama de Macbeth. Desde el primer encuentro con las brujas es presentada la imposibilidad del matrimonio Macbeth para lograr descendencia. Paralelo a esto, las ancianas anuncian el futuro de Baquo como padre de reyes. Esta profecía hace florecer en Macbeth un germen de rivalidad que más adelante se transformaría en la espiga que urdiría los planes de muerte contra su más fiel amigo. 

La ausencia de herederos en el matrimonio Macbeth se hace presente de manera implícita en el accionar de la pareja. Que el vientre de Lady Macbeth no haya sido fecundado por la sangre de su marido no fue escrito por casualidad. Si ésta hubiese arrullado entre sus brazo a un niño, la historia habría sido otra. La felicidad producida en ella y en el señor de Glamis por el nacimiento de un hijo posiblemente se habría apropiado del lugar ocupado por el deseo impuro de un trono no correspondido.

Los hijos son la descendencia, y en las monarquías representan la continuidad en el poder, la permanecía de un linaje en el trono, el honor de un padre heredado en la sangre. Esto puede reflejarse en la decisión que toma el Rey Duncan al nombrar como sucesor al trono a su hijo Malcom; medida obvia para cualquiera que conozca el sistema de sucesión en una monarquía, pero para Macbeth, quién había recibido una sentencia de poder por parte de las brujas, el decreto del rey le resultó indignante. De esta manera, puede evidenciarse el papel que juegan los hijos de Duncan en la trama de Macbeth: suscitar la envidia y los celos del Señor de Glamis, sentimiento que le lleva  a  asesinar a su propio primo, el Rey de Escocia.

Este primer homicidio fue el punto de partida que transformó a Macbeth en un asesino y poco tiempo después en un despiadado infanticida. Posterior al magnicidio, Macbeth desarrolló una mente criminal obstruida por el ansia de poder que le llevó a ordenar el asesinato de su amigo Banquo y de su pequeño hijo Fleance. Esta criatura inocente era la representación de una profecía que obstaculizaba la permanencia en la corona del codicioso Macbeth y su muerte fue vista como la salida más fácil: si el único hijo de Baquo moría, el vaticinio de las brujas sobre la descendencia monárquica que éste dejaría no tendría base alguna. Sin embargo, Macbeth no contaba con la avidez del pequeño niño, quien huyó sin rumbo la noche en que presenció el cruel asesinato de su padre.

La huida de Fleance originó un resentimiento en Macbeth hacia los infantes, teoría que se prueba escenas después, cuando el tirano ordena el asesinato de los hijos de Macduff. Este accionar de Macbeth no es una decisión irreflexiva, va más allá de un simple capricho. Sabiendo que Macduff abandonó a su familia para traicionarlo y aliarse  al ejército inglés liderado por Malcom, hijo del difunto Rey Duncan y verdadero heredero del trono, Macbeth, conociendo la importancia de un hijo para su  padre, ve en las criaturas la posibilidad de una reprimenda cruel e inhumana. Este infanticidio es un hecho crucial en la historia, ya que propicia la determinación absoluta en Macduff de cobrar venganza con la sangre de Macbeth.

Paradójicamente, luego de tramar los actos más crueles para evitar que un niño o los hijos del rey le despojasen del trono inmerecido, Macbeth termina asesinado por la pieza central de la profecía de las brujas: un hombre apartado del vientre de su madre antes de nacer. Un hombre que fue niño.  

Angel Pacheco D'Andrea.
15/04/17
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-RESEÑA- "CONSIDERACIONES TEMPORALES Y TERMINOLÓGICAS SOBRE EL ARTE MODERNO" DE IÑIGO SARRIUGARTE.


Profesor, investigador e historiador del arte, Iñigo Sarriugarte presenta en el artículo Consideraciones Temporales en torno al arte moderno un breve recuento sobre el proceso de instauración de la historia del arte como disciplina, el desarrollo del arte moderno y su transición hasta la posmodernidad.   

Sarriugarte dedica las primeras cuatro páginas de su artículo al establecimiento de un marco conceptual sobre la Historia del Arte, disciplina a la que considera científica y humanística. En este apartado, el teórico presenta su definición propia de la disciplina y la apoya con citas de autores como Vicenç Furió y  Gonzalo Borrás Gualis. Seguidamente, descompone el término historia del arte para definir las palabras que le conforman y de esta forma ofrecer una más compleja y amplia concepción de su alcance conceptual.  Para lo anterior, también se sirve de varias citas textuales.

Seguidamente, establece diferencias entre la Historia y la Historia del Arte, donde la necesidad de actualización constante, el análisis de la obra de arte y el juicio crítico son las principales características que separan la Historia del Arte de la Historia en general. En los párrafos siguientes, el autor hace mención de las disciplinas a las que la Historia del Arte recurre para completar su labor y ampliar las posibilidades de estudio de la obra de arte.

En el siguiente apartado del texto, Sarriugarte presenta a la Historia del Arte como una disciplina humanista con una incipiente autonomía desde sus orígenes, independencia que fue aumentando con el transcurrir del tiempo hasta llegar a formalizarse en el siglo XVIII con Winckelmann.

Luego de tan nutrida introducción sobre la definición, el origen y desarrollo de la Historia del Arte y considerando los siglos XIX y XIX como los períodos más amplios y productivos de toda la historia del arte, Sarriugarte se centra en el tema central de artículo: las diversas concepciones que se manejan sobre el arte moderno y la delimitación temporal que establecen diversos autores sobre esta trascendental época del arte universal.

En las líneas siguientes, el autor hace mención de las distintas ubicaciones temporales del arte moderno según diversos investigadores: unos afirman que la época moderna del arte inició en la mitad del siglo XIX con las críticas de arte de Baudelaire y la obra de Gustave Courbet; Ana María Guasch y J. Sureda establecen el siglo que va de 1874 a 1974 como fecha aproximada del inicio y la conclusión de la época; sin embargo, la mayoría de los investigadores coincide en que el inicio de la época se da con el impresionismo (finales del siglo XIX) y su finalización ocurre entre los años 60 y 70 del siglo XX, dándole paso a la llamada posmodernidad.

Siguiendo con el tema del arte moderno, Sarriugarte expone las diversas circunstancias que dieron origen al arte moderno, así como sus principales temas y aspectos fundamentales. Las vanguardias son un tópico bastante desglosado en el artículo de Sarriugarte, consideradas el eje central del desarrollo del arte moderno y el antecedente directo del arte posmoderno.

Posteriormente, el autor dedica unas cuantas líneas la definición de la obra de arte como centro del estudio de la disciplina y testimonio físico del proceso evolutivo, contestatario e individual del arte universal. Acto seguido, Sarriugarte presenta la relación directa que existe entre la obra y la crítica del arte, asegurando que esta última funciona como un mediador entre el artista, su obra y la sociedad.

Finalmente, el autor dedica las últimas páginas a la definición, las consideraciones generales y el proceso de evolutivo del arte posmoderno, así como la transición entre modernidad y posmodernidad, caracterizada principalmente por el regreso a las vanguardias desde una perspectiva diferente, utilizando para ello el prefijo “neo” en su nombramiento (neoimpresionismo, por ejemplo), y el uso de tecnología, cibernética y electrónica en el proceso de creación y ejecución de la obra de arte.

Para concluir, Sarriugarte sintetiza en un marco temporal las épocas que se circunscriben dentro del llamado Arte Contemporáneo: el Arte Moderno (dentro del cual se ramifican las Vanguardias históricas y la Modernidad Tardía) y el Arte Posmoderno, 

Consideraciones temporales y terminológicas en torno al arte moderno es un artículo de fácil digestión y comprensión. Sin embargo, el autor se sirve de una extensa cantidad de citas dispuestas en el texto a una distancia muy cercana entre una y otra. Debido a esto, su opinión, aportes y percepciones personales se pierden en ocasiones entre tantos autores a los que les da cabida en sus líneas.  Es comprensible que Sarriugarte busca exponer las diversas visiones que se han manejado y que se tienen en la actualidad en relación al concepto de arte moderno y su diferenciación de la posmodernidad. Sin embargo, el autor presenta un panorama general, pero su percepción propia o su inclinación hacia una u otra teoría no quedan establecidas al culminar el artículo.

Es importante resaltar la labor del autor por establecer un marco histórico sobre las diferentes visiones del arte moderno y la ubicación en el espacio histórico-temporal que le asignan diversos estudiosos e investigadores de la materia. De igual manera, es relevante reconocer la amplia labor investigativa de Sarriugarte para presentar de forma sencilla y correctamente estructurada un recorrido sobre el arte moderno y la historia del arte en general.


Referencias.

Pérez, A. (2008) Iñigo Sarriugarte Gómez. Recuperado de: [http://www.euskomedia.org/aunamendi/149932?idi=es]


Sarriugarte, I. (2012) Consideraciones temporales y terminológicas en torno al arte moderno. Razón y palabras, (80), 17. Recuperado de: [www.razonypalabra.org.mx]

Angel Pacheco D'Andrea.
15/04/17 
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-RESEÑA LITERARIA- "LOS POBLADORES" DE CAROLINA LOZADA.

Desde que en el 2005 ganó en Madrid el I Certamen Internacional de Relato Breve “El País Literario” con su cuento “Viejo bar. Viejo tango”, Carolina Lozada, escritora venezolana, no ha dejado de obtener numerosos reconocimientos por su obra literaria. También en el 2005, Lozada obtuvo una mención de honor en el II Concurso de Narrativa Antonio Márquez Salas. En el 2006 se alzó con el Premio Municipal de Narrativa Oswaldo Trejo por su libro de relatos Memorias de Azotea y ese mismo año su libro Historias de mujeres y ciudades obtuvo mención publicación en el I Certamen de Narrativa Salvador Garmendia, hecho que repitió al año siguiente en el mismo certamen con el libro Los cuentos de Natalia. El 2007 también fue un año de reconocimientos para Lozada con el Premio Nacional de Narrativa Solar por su libro Adictos Transeúntes. Cuatro años más tarde, Lozada vuelve a ser reconocida al hacerse acreedora del 3er lugar de la 5ta edición del Premio Policlínica Metropolitana para Jóvenes Autores con su relato “Los muchachos Karamazov” y el Premio Stefania Mosca en la mención crónica por el libro La vida de los mismos.

Nacida en Valera, estado Trujillo y egresada de la Universidad de Los Andes como licenciada en Letras mención lengua y literatura hispanoamericana y venezolana, Lozada ha demostrado que para ser una literata activa a nivel nacional, e incluso internacional, no hace falta vivir en la capital del país. Residenciada en la ciudad de Mérida, Carolina Lozada es investigadora de la Cinemateca Nacional, administradora junto a Luis Moreno Villamediana el blog literario “500 ejemplares” y mantiene activos dos blogs digitales personales: “Tejados sin gatos” y “Cine Fedora”. Por si esto fuera poco, la obra literaria de Carolina Lozada está conformada por cinco libros de narrativa breve: Historias de mujeres y ciudadesMemorias de azoteaLos cuentos de NataliaLa culpa es del porno y El cuarto del loco, y un libro de crónica llamado La vida de los mismos.

Al hablar de Carolina Lozada es imposible no detenerse en “Los pobladores”, relato que la hizo ganadora del concurso de cuentos del diario El Nacional en su edición del 2014 y que se suma a la lista de reconocimientos mencionada en el párrafo primero. Este galardón, que se ha convertido en referencia de la literatura venezolana por ser vehículo para la proyección de jóvenes cuentistas y vitrina de exposición de autores consagrados, contribuyó en gran medida a que Carolina Lozada se posicionara como una de las escritoras venezolanas más reconocidas en la actualidad. 

En “Los pobladores” se narra un suceso que cambió la vida de los habitantes de San Mateo, pueblo turístico que sufrió de un momento a otro el abandono de sus visitantes. El rumor de una supuesta ocupación proveniente de la ciudad empezó a correr entre los pobladores, que  aterrados ante la idea de que el posible mal llegara hasta ellos, permitieron que la paranoia y el miedo se apoderarán de sus mentes, llevándoles a cometer actos dementes y atroces contra sus vecinos, incluso contra sí mismos.

Una de las particularidades de este relato es que la narradora se encuentra dentro de la historia, haciendo las veces de un narrador intradiegético que solo cuenta lo que sabe, la información que maneja. Es por esto   que se justifica que la narradora no conozca el origen  ni la naturaleza de la ocupación que, según los rumores, se aproxima al pueblo. A mi parecer, la elección de este tipo de narrador y no de otro ofrece al lector la posibilidad de involucrarse directamente con la historia al hacerle sentir cercano al personaje que narra, manteniendo la intriga y ofreciéndole una sola versión de los hechos que al ser única, no puede ser refutada.

La crudeza con la que Carolina Lozada narra los delitos cometidos por los habitantes de San Mateo en un intento por sobrevivir ante una ocupación que desconocen, conecta con hecho reales ocurridos en Venezuela y el resto del mundo en tiempos de crisis, represión, aislamiento, abandono e incertidumbre, situaciones que desatan en el ser humano el instinto de supervivencia, llevándole a caer las más bajas acciones. Esta obra maestra de Carolina Lozada es una historia que actúa como espejo para reflejar los límites a los que puede llegar la raza humana al ver en riesgo su existencia ante un peligro desconocido.

Carolina Lozada es, sin duda alguna, una escritora que a pesar de su corta carrera ha sabido abrirse paso en el panorama literario nacional con historias que buscan husmear en el lado oscuro del ser humano y, según palabras de la propia autora, “…encontrar las miserias que tratamos de ocultar”.


Angel Pacheco D’Andrea.
15/04/17
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viernes, 14 de abril de 2017

-ENSAYO- CONSIDERACIONES SOBRE LA "LINGÜÍSTICA GENERAL" DE FERDINAND DE SAUSURE.


Ferdinand de Saussure, lingüista suizo de mediados del siglo XIX y principios del XX, pasó a la historia de la lingüística con su libro Curso de Lingüística General (1916), en el que ofrece, por primera vez, una delimitación del objeto de estudio de esta ciencia que, anteriormente, solo se dedicaba a la normatización y dejaba en segundo plano la descripción y el análisis.

Para Saussure la lingüística tiene un objeto de estudio claro: la lengua, que a su vez se sirve a sí misma como instrumento de análisis; es decir, la lengua se estudia y analiza. Lo anterior guarda relación con la “reflexividad”,  última propiedad del lenguaje propuesta por Hockett (1971) en su Curso de lingüística moderna, donde afirma que “en una lengua es posible comunicarse a cerca de la comunicación misma” (p.  566). Esto puede compararse análogamente con un psicólogo que se sienta en su mismo diván.

El lenguaje es multiforme: es físico porque el hombre lo lleva a cabo con su cuerpo (al escribir, la manos; al hablar, el aparato fonador; en el lenguaje de señas, las extremidades superiores y el rostro);  psíquico porque involucra un proceso cerebral de análisis-emisión –análisis-respuesta, y fisiológico porque es resultado de una necesidad del hombre.

Lenguaje es comunicación y lengua es el sistema utilizado para llevar a cabo el proceso comunicativo. El lenguaje es un sistema heterogéneo: en él conviven y convergen todas las lenguas, con sus diferencias y similitudes. A diferencia del lenguaje, la lengua es homogénea: se basa en acuerdos preestablecidos, cerrados y solo modificables por sus hablantes, es decir, todos sus elementos se unifican y complementan.

La lengua es parte vital del lenguaje y el habla pieza influyente en la lengua; y aquí se vislumbra un dilema: existen grandes diferencias entre lengua y habla, pero el común denominador puede no encontrar divergencia alguna entre ellas.

Tanto lengua como habla son elementos del lenguaje. Sin embargo, la lengua es, técnicamente, un sistema de signos regidos por un conjunto de normas establecidas por un grupo de lingüistas en relación al uso que le da una sociedad a una lengua determinada. Por otro lado, el habla es el uso que un individuo le da a esa la lengua. Ésta es heterogénea, puede variar dependiendo de muchos factores (idioma, espacio geográfico, entorno y clase social, nivel educativo…) En pocas palabras: la lengua es expresión de lo social y el habla de lo individual. Aunque pueda parecer que la lengua tiene mayor importancia que el habla, es importante destacar que esta última es fundamental para que aquella se establezca, ya que el desarrollo y la permanencia de una lengua es producto, en gran medida, de la acción del habla. La lengua establece los signos lingüísticos a utilizar y las normas que los rigen como elementos de un sistema, mientras que el habla es la libertad que tiene cada hablante para organizar dichos signos.

Significar es darle una imagen (acústica, visual, táctil…) a un concepto. Un signo es una representación arbitraria y no guarda relación directa con lo que representa; es un código establecido por convenciones sociales. Un ejemplo de lo anterior es el signo de la paz: éste no ofrece ninguna relación física que le relacione con la utopía de un mundo perfecto, sin embargo, al acordarse que este significado –la paz– sería expresado a través de este significante –un círculo con tres líneas que evocan un avión de guerra observado desde una vista cenital– queda establecido dentro del lenguaje y su uso adquiere significado.

                Al hablar de signo lingüístico, se hace referencia al conjunto de fonemas establecidos arbitrariamente por el hombre que permiten su organización casi ilimitada para la formación de palabras que, de forma impuesta, sirven de significante a un significado (contenido mental que se desea expresar: concepto).

En el estudio de la lingüística, el lingüista  se encuentra en la posibilidad de llevar a cabo dos niveles de investigación: el sincrónico y el diacrónico. El primero de ellos es el sincrónico, aquel en el que se analiza y estudia la lengua en un momento determinado: la lengua como sistema. El estudio diacrónico, a diferencia del anterior, se desplaza en el tiempo: su objetivo es estudiar la evolución de la lengua, su desarrollo desde sus inicios hasta la actualidad  o de un período de tiempo determinado, incluso comparando la evolución temporal de una lengua con otra.

La estructuración de los contenidos en la lengua en está basada en dos ejes: El eje sintagmático y el paradigmático. El primero está fundamentado en el valor de linealidad de la lengua. Esta característica permite comprender que en el sistema lingüístico se ubica un signo detrás del otro: nunca habrán dos significantes al mismo tiempo.  Al igual que Saussure, Charles Hockett (1971) toma en cuenta este aspecto, al que incluye como una propiedad del lenguaje denominada carácter discreto,  función que detalla la capacidad que ofrecen las lenguas de reemplazar un significante por otro sin tener que modificar los aledaños.

Por su parte, en el eje paradigmático se encuentran organizados los conjuntos de palabras pertenecientes a una misma clasificación dentro de la que cumplen una misma función sintáctica, cuyo reemplazo no afecta drásticamente la estructura de la oración. Es decir, el eje sintagmático establece el orden lógico y coherente de la oración, mientras que el paradigmático ofrece un conjunto de posibles palabras a utilizar dentro del esquema establecido. Esto puede compararse con el proceso de vestimenta del ser humano: la camisa va en el torso, el pantalón en las extremidades inferiores y los zapatos en los pies. Puede variar el color de los zapatos, el diseño de la camisa o el largo del pantalón, pero siempre se pondrán en la misma parte del cuerpo.


Referencias.
Saussure, F. (1945) Curso de lingüística general (24ª ed.).  Buenos Aires: Losada.
Hockett, C. (1971) El puesto del hombre en la naturaleza. En Curso de lingüística moderna. (pp. 547-576). Buenos Aires: EUDEBA.

Angel Pacheco D'Andrea.
14/04/17


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-ENSAYO- EL TEATRO LATINO: ¿IMITACIÓN DE LA PRODUCCIÓN DRAMATÚRGICA GRIEGA?

“Grecia cautiva a su salvaje conquistador”.
Horacio.
Roma, un imperio con la constante necesidad de poderío, vio en Grecia una gran oportunidad de expansión territorial. Bien es sabido que Roma se convirtió en el gran imperio que conquistó una a una todas las naciones del Mediterráneo gracias a su afán de dominio, deseo de poder que los propios latinos atribuían a la influencia divina.
Decidida a conquistar el pueblo de la filosofía y la poesía, Roma inicia una serie de guerras que culmina con la  Batalla de Corinto, librada en el año 146 a.C., hecho  en el que el Imperio Romano se impuso sobre Grecia y puso fin a la lucha entre ambas naciones. Para esta victoria, Roma tuvo a su favor el apoyo de varios estados griegos originado por las divisiones políticas internas que vivía el pueblo helénico.  
Con la conquista, Grecia pasó a ser un protectorado romano. A pesar de perder la libertad y convertirse en una especie de territorio dominado por Roma, los griegos continuaron su vida artística, cultural y económica como si la independencia reinara en sus tierras. Fue este el detonante que permitió la influencia helenística sobre la cultura y las artes latinas.
Acostumbrados a los beneficios que traía consigo cada conquista –oro y piedras preciosas, esclavos, obras de arte y animales exóticos; grandes producciones de espectáculos como las batallas navales en el Coliseo– los habitantes de Roma vivían holgadamente, sin muchas dificultades. Lo anterior permitía que los literatos, artistas, comerciantes, poetas, filósofos y demás profesionales del Imperio viajaran y se nutrieran con nuevas culturas.
Roma era un Imperio con bajo nivel cultural. La mayoría de sus recuersos eran destinados a la guerra, la conquista, los juegos circenses, luchas de gladiadores y competencias atléticas. Se podría decir que Roma era más visceral y Grecia más intelectual. En Roma primaba la fuerza y el pensamiento táctico y en Grecia el pensamiento intelectual, el arte y la razón.
La escasa producción cultural romana les llevó a admirarse con toda la producción artística y literaria griega. Cualquier poema o escultura, por más simple que fuera, causaba en los romanos fascinación. A pesar de ser conquistadores en territorio, Roma sin darse cuenta fue conquistada por la cultura griega. “Cuando entraron victoriosos en Atenas, los romanos quedaron fascinados por la belleza de su arte, el refinamiento de su filosofía, y la dulce musicalidad de un idioma concebido para el razonamiento. Los nobles romanos comenzaron a copiar las esculturas griegas, enviar a sus hijos a aprender su idioma, asistir a sus representaciones teatrales, y deleitarse con la música y la poesía llegadas de Oriente”. (AudioGuíaRoma, s.f., parr. 5).
En este punto es reconocible cierto “respeto” por parte de los conquistadores hacia los conquistados: a pesar de haberles dominado política y territorialmente, respetaban, valoraban y admiraban la producción artística helenística, hasta el punto de inspirarse en ellas para crear sus obras, utilizar su idioma para escribir poemas y epopeya y producir quizá el cambio más trascendental en las creencias romanas: la adopción de los dioses griegos.
La literatura griega no tardó en llegar a oídos romanos. Su influencia es fundamental para el desarrollo posterior de la literatura latina, por ejemplo: La Ilíada y La Odisea de Homero inspiraron a Virgilio para escribir su Eneida y varios autores latinos escribieron al estilo griego.
En el caso de la dramaturgia, debido a la helenización de la sociedad romana a partir de la primera Guerra Púnica, las primeras piezas teatrales leídas y representadas en el Imperio Romano eran traducciones al latín de piezas griegas. Fue común en los inicios de la dramaturgia romana la superposición de piezas helénicas, tomando una de ellas  como base y agregando situaciones, escenas y/o personajes de otras para crear una nueva obra; es decir, ya en la Roma antigua se hacían versiones de piezas teatrales.
El gran período dramático del teatro en Roma –como hecho escénico completo–, vio la luz en el siglo II a.C., cuando Livio Andrónico, dramaturgo griego, fue llevado a Roma como esclavo por el Emperador Lucio Livio. Andrónico escribió tragedias siguiendo el modelo dramático griego y fueron representadas con gran acogida en tierras romanas. Posterior a Livio Andrónico, hubo grandes autores romanos que adaptaron piezas griegas al latín y las llevaron a escena como suyas. Entonces, ¿El teatro romano no es más que una burda copia del arte dramático griego?
Lo anterior remite directamente a la palabra “plagio”. Y es que son muchos los estudios que apuntan a una copia o imitación de la producción literaria griega por parte de los latinos. Sin embargo, otros historiadores y estudiosos defensores de la literatura romana se inclinan por ubicar su origen en dos vertientes distintas: Por un lado, la indiscutible influencia del teatro helenístico, pero por otro, el antecedente de las representaciones etruscas. Existen registros de “juegos escénicos” y  “juegos circenses”, el mimo, la farsa atelana –de tono satírico– y representaciones de ritos religiosos en honor a los dioses,  que datan de mucho antes del contacto de Roma con Grecia, prueba de la incipiente pero original producción escénica del Imperio Romano.
Los “juegos escénicos” latinos eran representaciones sin texto, acompañadas de danza y flauta, donde los intérpretes se disfrazaban y cantaban coplas de carácter mordaz y obsceno. Estas representaciones son el origen de la comedia latina, posteriormente influenciada por la comedia griega.
 La estructura teatral propiamente dicha –escenas, actos, personajes tipificados, el vestuario y el modelo del escenario y del texto teatral– es tomada de los griegos como ejemplo, como punto de partida. Es razonable que, al ser un género prácticamente desconocido para los romanos, sea necesario primero el proceso de acercamiento, estudio, integración, e imitación –mímesis– del modelo más cercano –en este caso el griego– para una posterior apropiación del género y la creación de piezas originales, evidenciada en autores como Plauto y Séneca, quienes se valieron de ciertos temas griegos y de la apropiación de su creencia politeísta para desarrollar piezas más cercanas a las costumbres latinas.  
La diferencia esencial entre las incipientes producciones escénicas romanas –anteriores al contacto con el pueblo helénico– y el teatro griego completamente estructurado, era la función y necesidad que significaba la representación para cada región: mientras que para los griegos el teatro se representaba para reflexionar, educar e incluso mantener una ideología política y religiosa en la población, los romanos llevaban a cabo sus “juegos escénicos” con el único motivo de entretenerse en los períodos de descanso –otium (ocio) – posteriores a las guerras de conquista.
Otra razón para no considerar la producción dramática latina como una vil copia del teatro griego es la cantidad de aportes y modificaciones que los romanos hicieron al modelo teatral helénico luego de su apropiación. Si bien dividieron el género en dos subgénero al igual que los griegos –comedia y tragedia– los romanos cambiaron los metros poéticos adaptándolos a su lengua, le dieron más relevancia al contenido musical, suprimieron el coro, trataron los temas con mayor sencillez y comicidad, aportándoles su toque satírico y grotesco; agregaron nuevas escenas y personajes a las piezas y, en pequeña medida, crearon nuevas piezas teatrales inspiradas, y solo inspiradas en la cultura y el politeísmo griego. Además, la producción del espectáculo romano superó en sobremanera la de las representaciones griegas, esto por dos razones principales: primero, el exceso de recursos económicos con los que contaba Roma debido a su estatus de Imperio, y en segundo lugar, como se comentó anteriormente, el carácter de espectáculo de entretención y diversión que le asignaron los romanos al teatro, en contra parte al carácter sagrado, educativo, social y moralista de los griegos.
En conclusión, es imposible apuntar a una originalidad plena en las piezas teatrales latinas debido a que la influencia griega está más que comprobada, pero tampoco es totalmente certero inclinarse por la teoría de que los romanos copiaron y plagiaron indiscriminadamente la dramaturgia griega y se apropiaron de ella, haciéndola suya. Sí, hubo una imitación primaria, pero ésta, con el tiempo, se convirtió en un espectáculo propio, con elementos autóctonos y piezas mucho más cercanas a la originalidad.
Roma, como el gran Imperio de occidente, supo valerse de su poder político, económico, bélico y estratégico para apropiarse de los aspectos más relevantes de las culturas propias de las naciones que conquistaba, mejorándolas en ciertos aspectos y posteriormente creando, a partir de ellas, caracteres originales, y el teatro no fue la excepción.
 Angel Pacheco D'Andrea.
14/04/17

 Referencias.
AudioGuíaRoma (s.f.) El encuentro con Grecia. Recuperado de: [http://www.historia-roma.com/12-encuentro-con-grecia.php]
De Larra, M. (s.f.) Literatura latina: Teatro. Recuperado de: [http://almacendeclasicas.blogspot.com/2013/05/literatura-latina-teatro-latino.html].
Instituto de Educación Secundaria Alagón. (s.f.) El teatro romano. Recuperado de: [https://mdriog.files.wordpress.com/2011/10/teatro.pdf]
La guía de Historia (2008) La conquista de Grecia. Recuperado de: [http://www.laguia2000.com/edad-antigua/la-conquista-de-grecia#ixzz4czgBPup2].
La Otra Ventana (2013). Teatro en la Antigua roma. Recuperado de: [http://laotraventana.obolog.es/teatro-antigua-roma-2268343]

Ministerio de Educación del Gobierno de España. (s.f.) Cultura clásica: literatura latina. Recuperado de: [http://recursos.cnice.mec.es/latingriego/Palladium/cclasica/esc334ca7.php]
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-RELATO- EL OBJETO.

El objeto llegó la mañana sofocante de un viernes, a principios de mayo. El sol amenazaba con freír la pequeña ciudad. Los tejados escarlata ardían cual filete a la brasa. La lluvia no ofrecía  esperanzas de regresar. Cuando se hacía la hora de salir, habitantes y turistas optaban por franelas sin mangas, shorts y sandalias. Las tiendas que vendían sombrillas y abanicos empezaron a ganar mucho dinero. Las playas se abarrotaban toda la semana. Los ejecutivos que hacían vida en la ciudad padecían el martirio de caminar por las calles vestidos de traje y corbata. El objeto llegó esa mañana, y nadie sabía cómo ni de donde había venido.

–Solo apareció allí a primeras horas del día –dijo el señor que vendía café en la avenida–.

– ¿Alguien le vio llegar? –Preguntó una joven estudiante en el terminal de autobuses–.

–Yo sentí un ruido extraño a eso de las tres de la madrugada, pero no quise levantarme a curiosear–explicaba una mujer a las otras madres de la guardería cercana al lugar donde había aparecido el objeto–.

La presencia de aquella inesperada figura despertó en los ciudadanos curiosidad y desconfianza. En pocas horas todos los rincones de la ciudad estaban enterados sobre la aparición del objeto desconocido.

Los rumores no tardaron en surgir: unos decían que era una bomba instalada por los extremistas de la derecha para presionar al gobierno y exigir la renuncia del presidente; otros más soñadores imaginaban que se trataba de un enorme tanque de agua que el alcalde, en gestión con el gobernador, habían traído a la ciudad para atacar la sequía que empezaba a azotar a la población. Los seguidores del alcalde veían en el objeto una sorpresa anticipada por el 347 aniversario de la ciudad. Por otra parte, los ciudadanos más realistas opinaban que quizá se había caído de un camión que viajó a alta velocidad y por eso quedó atravesado en plena vía principal.

–Ya verán como dentro de poco regresa el camión que lo transportaba y se lo lleva como si nada hubiese pasado. ¡Esta ciudad está atiborrada de alarmistas y soñadores! –Bramó un anciano abogado desde la ventana de su auto–.

En una rueda de prensa para el canal de televisión local, el alcalde expuso su desconcierto ante la aparición del extraño objeto en la avenida principal de la ciudad y ordenó la creación de la Comisión Especial para la Investigación del Objeto Inesperado (CEIOI). Inmediatamente, un grupo conformado por más de 200 uniformados se aglomeró alrededor del objeto no identificado. Maquinas, equipos científicos especiales, radares y hasta un adivinador contratado por la alcaldía se desplegaron para iniciar la investigación. La vía fue cerrada por la policía con largos listones amarillos que enunciaban repetidamente la frase: “PRECAUCIÓN, INVESTIGACIÓN DE OBJETO INESPERADO” –“COLABORE, ESTAMOS TRABAJANDO PARA USTED”.

En vista de la obstrucción de la avenida principal de la ciudad, los conductores se vieron en la obligación de usar la autopista para dirigirse a sus destinos. En veinte minutos las vías estaban abarrotadas. No había espacio para un carro más. Varios choques se registraron en el lapso de las tres primeras horas que permaneció la autopista saturada de automóviles.

Era mediodía y el pueblo empezaba a incomodarse. La desesperación iba en aumento. Los niños esperaban por sus padres en las escuelas. Las ambulancias no podían llegar al hospital debido al cierre de las vías. El alcalde apareció nuevamente en la televisión, invitando a mantener la calma y colaborar con el proceso de investigación. Sin dar más detalles, se despidió con una sonrisa que gritaba desesperación.

A principios de la tarde la ciudad se vio sacudida por otra impactante noticia. En el noticiero de la televisora local se alertó a los ciudadanos sobre una posible fuga de los animales del zoológico. En el video de las cámaras de seguridad del recinto se observaba como varios hombres vestidos con el uniforme del lugar abrían las jaulas y guiaban a los animales por parejas a un enorme camión gris que se perdió entre las calles aledañas. Un mono y una pantera habían logrado escaparse del robo y fueron regresados a sus jaulas por los verdaderos trabajadores del zoológico.

La situación empezó a tornarse incomoda y peligrosa. Los curiosos empezaron a salir. Iban y venían. Acusaban al objeto con la mirada y luego regresaban a sus tareas diarias. Los más jóvenes tomaban fotografías y las compartían en las redes sociales. En poco tiempo, la aparición de un objeto extraño en una pequeña ciudad del país y el robo de los animales en el zoológico recorrió los noticieros radiales, televisivos y los medios digitales de todo el mundo.

Faltaban solo horas para el anochecer. La autopista había logrado despejarse gracias al despliegue de 50 controladores de tránsito que el alcalde había enviado para solventar el problema. Ya ningún auto transitaba la gran autopista, solo una decena de camiones de madera salieron de una calle alterna y continuaron su camino al centro de la ciudad.

El área acordonada que resguardaba al objeto y el equipo de investigación empezó a ser rodeada por fotógrafos, curiosos y reporteros de todo el país, así como de varios corresponsales de canales extranjeros.

La trifulca se inició cuando de un momento a otro, un grupo de fanáticos religiosos se congregó alrededor y se abrió paso a la fuerza entre la multitud que rodeaba el área acordonada. Los flashes de las cámaras no tardaron en empezar a disparar. El cabecilla del grupo pasó el cordón amarillo. Era un hombre delgado que vestía un traje a rayas y una corbata desajustada y sobre su hombro izquierdo llevaba un colorido guacamayo.  Respiró exageradamente, miró por un par de segundos las cámaras que le fotografiaban y exclamó:

–El objeto es un mensaje divino. Esta ciudad ha padecido el azote de una sequía durante casi dos meses y la presencia de este objeto no es más que la señal de que el segundo diluvio universal está pronto a ocurrir.

Era la hora de la cena. Todos los agentes de la policía estaban encerrados en sus autos con las bandejas de comida entre las piernas. Cuando uno de ellos se percató de lo ocurrido, aceleró el masticar y al terminar su plato salió del auto para avisar a sus colegas. Un aterrador rugido le impidió avanzar más allá de su auto. Cuando giró la mirada observó temeroso como una mujer avanzaba por debajo de la cinta amarilla con una pareja de tigres de bengala atados a unas gruesas cadenas de metal. Tras ella, caminaba un hombre mayor con dos culebras enrolladas en sus brazos y cuello, un adolescente con una pareja de lobos y una mujer embarazada junto a otro hombre cargando una enorme jaula con un centenar de aves. Las personas empezaron a correr y gritar desesperados. Al despejar el espacio se observó como de un camión gris continuaban bajando personas con animales y caminaban en dirección al objeto.

–Es el momento de construir la barca. Así como Noé dirigió la empresa que mantuvo sanos y salvos una pareja de cada especie animal y a los seres humanos elegidos para repoblar la Tierra, yo, pastor de la Iglesia Manos Sanadoras de Cristo conduciré a mi rebaño al camino de la Salvación. Aquí, junto al objeto divino que el señor ha enviado, construiremos nuestra barca.

En ese instante, enormes camiones de madera fueron llegando al lugar uno tras otro. Varios obreros salieron de inmediato y se dispusieron a bajar los listones para iniciar la construcción. Los policías y la Comisión Especial para la Investigación del Objeto Inesperado se alejaron rápidamente al verse rodeados por los animales y sus guías que se dirigían hacia el objeto.

Un desesperado reportero que no lograba llegar al lugar de los hechos tomó por el brazo a una anciana que caminaba tranquilamente por la acera y ubicándola frente a la cámara le preguntó:

–Señora, ¿Qué opina sobre la presencia de este extraño objeto en la ciudad y la situación que ha desatado?

–Nada malo debe ser. El hombre quiere saberlo todo y la necesidad de querer manejar el mundo le llevará a su propia destrucción. Ya ésta locura pasará. No es más que una inmadurez. Y señal de ellos es la lluvia que está por comenzar. Miren, ya cayó la primera gota en mi nariz –espetó la anciana para luego sonreír, abrir su sombrilla y seguir su camino a casa–.

Dos minutos después,  una torrencial tormenta había cubierto el cielo de toda la ciudad.

–¡Ya es muy tarde! ¡El diluvio ha llegado! ¡Todos moriremos! –Gritaba el hombre de traje mientras el guacamayo se separaba de su hombro y emprendía el vuelo para refugiarse de la lluvia–.

Poco a poco la avenida empezó a despejarse. Las personas corrieron a sus casas para protegerse de la tormenta. Los animales fueron regresados por la policía al camión para ser llevados de nuevo al zoológico. En vista de la amenaza que significaba la presencia del objeto en la ciudad y de la locura que había desatado en sus habitantes, el alcalde optó por llamar a toque de queda mientras cesaba la lluvia y se decidían las medidas a tomar.

Llovió toda la noche. Al día siguiente el objeto había desaparecido. Nadie vio cómo sucedió. Nadie supo si realmente estuvo allí. Al amanecer, la primavera empezaba a dar señas de su regreso.  Las flores comenzaban a llenar de color con sus brotes los jardines y plazas. La sequía había terminado.


Angel Pacheco D’Andrea.
14/04/17
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